Despierto otra vez...y ella no esta aquí. Ahora sé lo que estuvo mal, lo que jamás debimos hacer: confiarnos. Empecé a buscar dentro de mi cabeza si habiamos hecho algo que le hubiera dado una pista sobre nuestro paradero...y lo encontré.
A pesar de que hacia cerca de dos meses que Velvet y yo no pasabamos una noche juntos, seguiamos en contacto por medio de mensajes que dejabamos en lugares que eran seguros por que sólo nosotros los conociamos, o al menos eso creia. Pero llevado tiempo atrás en mis pensamientos recordé la noche de hace un par de semanas, cuando encontré una de las cartas de ella dentro de un tronco de árbol, cerca del parque de la iglesia.
Era una hoja de papel rojo envuelto en un sobre de terciopelo negro, lacrado con un sello donde se podían ver un par de alas perforadas por las espinas de miles de rosas. Demasiado cruel, demasiado sombrío para ella. Lo abrí con desconfianza y ahi estaba su letra, tan clara como siempre:
Sadler, tú sabes lo que siento por ti. No tengo que darte más explicaciones, no debo reafirmarte nada. Sólo basta una mirada tuya para saber que todo esto no es en vano, que la distancia me asegura, que el día que nuevamente nos reunamos, será el día en que no nos volvamos a separar.
Sonreí, pensando en la ternura con que había escrito esas palabras, en la esperanza que guardaba su corazón al momento de decir todo eso. Guardé el sobre. Camine hacia la casa y le redacté una respuesta críptica:
Dulce ángel, regresa a donde los techos se iluminan con las alas de tus ancestros. Camina de vuelta hasta entrada la oscuridad, camina hacia el corazón de lo que nos protege. El rito que has esperado, se efectuará cuando sea luna llena. La esperanza lo es todo, así como tu alma es mía.
Regresé hasta el árbol, le deje la carta en un sobre blanco, y caminé de vuelta pensando solamente, que en dos semanas, en la capilla del bosque, cuando la noche reinara, tal como se lo había dicho, la iba a tener de nuevo en mis brazos...
24/09/2010
19/05/2010
Infinito
El sonido del látigo cortando el aire, más rápido que la sensación de dolor anticipada. Y después, el infinito, delante de mis ojos, como si pudiera tocarlo. Así sentía el dolor, como miles de brillantes estrellas, y cada golpe, cada herida, sólo hacía que brillaran más y más.
Y la voz, profunda y helada, se conjuntaba con el sonido del látigo, como si se tratará de una sinfonía. Un "¡Grita, estúpida!", la tensión que se corta en el aire y después, la luz y el vacío.
--¿Piensas seguir resistiéndote a gritar, pequeña?--
"Hasta el fin de mis días", pensé. No respondí nada, solo volteé el rostro cuando se acerco a mí. Pero tomó mi barbilla entre sus dedos pálidos y me obligó a verlo a los ojos. Otra vez, fijos en los míos, esos dos profundos abismos azules y fríos,que ciertamente eran hermosos e irresistibles, y por eso mismo, no se debía de confiar en ellos.
--¿Sabes? El dulce olor de tu sangre, me provoca la necesidad de brindarte un dolor excepcional. Es tan pura, que merece ser derramada lentamente y en la mayor cantidad posible. Y eso,eso seguiré haciendo sino me dices ¡¿donde esta Sadler?!--
--¡No lo sé! Y aunque lo supiera,no te lo diría Kanner. Así que, mátame, desóllame con tu látigo si eso te causa placer. Pero eso no te dará a Sadler, y tampoco me escucharás gritar, así que, pierdes tu tiempo--
--¡Ja! ¡Si, claro!- respondió mientras limpiaba el látigo-¿Con quién crees que tratas niña tonta? No sólo vas a gritar, vas a suplicar y yo, me voy a beber las lágrimas de tus ojos, por que existe más de una forma de ocasionarle dolor a un ángel. Si no es con golpes, quizá, sea un dolor más grande obligarte a repetir todas tus escenas de amor con Sadler, pero conmigo. Nada de amor, solo el placer de someterte y de sentir como tu cuerpo se rinde ante mi abrazo, sin que tu puedas hacer nada más que llorar.--
Esas palabras eran una sentencia de muerte...
...continuará
Y la voz, profunda y helada, se conjuntaba con el sonido del látigo, como si se tratará de una sinfonía. Un "¡Grita, estúpida!", la tensión que se corta en el aire y después, la luz y el vacío.
--¿Piensas seguir resistiéndote a gritar, pequeña?--
"Hasta el fin de mis días", pensé. No respondí nada, solo volteé el rostro cuando se acerco a mí. Pero tomó mi barbilla entre sus dedos pálidos y me obligó a verlo a los ojos. Otra vez, fijos en los míos, esos dos profundos abismos azules y fríos,que ciertamente eran hermosos e irresistibles, y por eso mismo, no se debía de confiar en ellos.
--¿Sabes? El dulce olor de tu sangre, me provoca la necesidad de brindarte un dolor excepcional. Es tan pura, que merece ser derramada lentamente y en la mayor cantidad posible. Y eso,eso seguiré haciendo sino me dices ¡¿donde esta Sadler?!--
--¡No lo sé! Y aunque lo supiera,no te lo diría Kanner. Así que, mátame, desóllame con tu látigo si eso te causa placer. Pero eso no te dará a Sadler, y tampoco me escucharás gritar, así que, pierdes tu tiempo--
--¡Ja! ¡Si, claro!- respondió mientras limpiaba el látigo-¿Con quién crees que tratas niña tonta? No sólo vas a gritar, vas a suplicar y yo, me voy a beber las lágrimas de tus ojos, por que existe más de una forma de ocasionarle dolor a un ángel. Si no es con golpes, quizá, sea un dolor más grande obligarte a repetir todas tus escenas de amor con Sadler, pero conmigo. Nada de amor, solo el placer de someterte y de sentir como tu cuerpo se rinde ante mi abrazo, sin que tu puedas hacer nada más que llorar.--
Esas palabras eran una sentencia de muerte...
...continuará
26/02/2010
Compañía
Sintió como todo el peso de su cuerpo se cimbraba sobre el suelo. Dió un pequeño grito, por el dolor que le produjo el golpe contra la piedra, pero siguió sin abrir los ojos. Sabía que si los abría, el golpe menos duro sería el que acababa de sentir, el golpe realmente difícil de aceptar sería el de la realidad, el de que Sadler, no estaba en ninguna de las esquinas de esa habitación esperándola con los brazos abiertos, lista para tomarla entre ellos y hacerla sentir segura como siempre.
Abrió los ojos, levantó la cabeza y se arrastró hacia una esquina. No podía caminar, tenía un tobillo lastimado, las costillas le dolían y la cabeza le daba vueltas por el golpe que había recibido. Se sentó lo más erguida que pudo y reprimío las lágrimas. No iba a darles el gusto de verla llorar, podrían golpearla y vejarla todo lo que quisieran, pero no la verían sufrir, no se alimentarían de su dolor.
Sabía que el estar en esa mazmorra era su culpa. Era su culpa por ser tan débil y llamar a Sadler, sabiendo que los demonios los buscaban, por ser tan ilusa y creer que la capilla en el bosque serviría como un refugio impenetrable. Como si existiera un refugio contra las cosas más allá del entendimiento humano, como si no supiera que no había lugar del que pudiera escapar de su condición de ángel y de su vida, y mucho menos, escapar de la mira de los demonios.
Sadler aún estaba vivo, y se encontraba allá afuera en algún lugar seguro, y pronto llegaría por ella. Se repetía esto para no caer en la desesperanza, se lo decía una y otra vez en su cabeza para no someterse a la idea de que aquel al que amaba más que a su existencia, quizá jamás volvería a ver el resplandor de la luna.
Pensando y deseando estaba Velvet cuando escuchó esa voz profunda, la única que realmente podría hacerla desear morir antes de volver a oirla:
--Espero disfrutes tu estancia, angelito--
y se estremeció, tanto que sintió a su corazón dejar de latir....
....continuará
Abrió los ojos, levantó la cabeza y se arrastró hacia una esquina. No podía caminar, tenía un tobillo lastimado, las costillas le dolían y la cabeza le daba vueltas por el golpe que había recibido. Se sentó lo más erguida que pudo y reprimío las lágrimas. No iba a darles el gusto de verla llorar, podrían golpearla y vejarla todo lo que quisieran, pero no la verían sufrir, no se alimentarían de su dolor.
Sabía que el estar en esa mazmorra era su culpa. Era su culpa por ser tan débil y llamar a Sadler, sabiendo que los demonios los buscaban, por ser tan ilusa y creer que la capilla en el bosque serviría como un refugio impenetrable. Como si existiera un refugio contra las cosas más allá del entendimiento humano, como si no supiera que no había lugar del que pudiera escapar de su condición de ángel y de su vida, y mucho menos, escapar de la mira de los demonios.
Sadler aún estaba vivo, y se encontraba allá afuera en algún lugar seguro, y pronto llegaría por ella. Se repetía esto para no caer en la desesperanza, se lo decía una y otra vez en su cabeza para no someterse a la idea de que aquel al que amaba más que a su existencia, quizá jamás volvería a ver el resplandor de la luna.
Pensando y deseando estaba Velvet cuando escuchó esa voz profunda, la única que realmente podría hacerla desear morir antes de volver a oirla:
--Espero disfrutes tu estancia, angelito--
y se estremeció, tanto que sintió a su corazón dejar de latir....
....continuará
09/01/2010
En el Bosque
El rostro de ella denotaba su angustia...
-¡¡¡Sadler, me importa un carajo, tienes que irte!!!-
-¡No te voy a dejar aqui!, ellos estan allá afuera, si te atrapan...
- Me van a torturar o a golpear, cualquiera que sean sus alegres intenciones, al fin y al cabo son demonios. Pero si te quedas aqui, vas a morir, y entonces...¿quién va a rescatarme?-
-No me gusta la idea de dejarte aqui. Vamos, te puedo ayudar a salir, y puedo cargarte en el camino-
-No, el cargarme solo te va a retrasar.Tienes que irte, por favor- le suplicó Velvet por última vez
-Velvet...-
-Vete, yo se que irás por mí, ahora solo....
no pudo terminar la frase, el golpe que recibió en la nuca le quitó el sentido. Detrás de ella, apareció una sombra que la tomo por el cuello y la cargó, mientras gritaba que persiguieran al vampiro y no se detuvieran hasta llevarlo vivo o muerto.
Sadler empezó a correr, tan rápido como lo permitían sus piernas mientras seguía escuchando la voz que gritaba una y otra vez que se detuviera. Eran tres, venían por los matorrales. Así que se escondió detrás de un árbol y acechó al primero. Le rompió el cuello y después marcó un pentagrama en su pecho con su daga de plata. El cuerpo se desvaneció entre llamas.
Espero al segundo, y lo amagó, lo aventó contra una piedra y perdió el sentido, pero el tercero lo atacó por la espalday lo derribó. Entonces Sadler volteó y lo hirió con sus colmillos en el cuello, y bebió su sangre, amarga como el ajenjo, pero tibia y que corría con una fuerza extraordinaria dentro de su boca. Lo abandonó entre la hierba y salió corriendo del bosque, a buscar un refugio contra la luz, y a pensar en que habían hecho mal...
...continuará
-¡¡¡Sadler, me importa un carajo, tienes que irte!!!-
-¡No te voy a dejar aqui!, ellos estan allá afuera, si te atrapan...
- Me van a torturar o a golpear, cualquiera que sean sus alegres intenciones, al fin y al cabo son demonios. Pero si te quedas aqui, vas a morir, y entonces...¿quién va a rescatarme?-
-No me gusta la idea de dejarte aqui. Vamos, te puedo ayudar a salir, y puedo cargarte en el camino-
-No, el cargarme solo te va a retrasar.Tienes que irte, por favor- le suplicó Velvet por última vez
-Velvet...-
-Vete, yo se que irás por mí, ahora solo....
no pudo terminar la frase, el golpe que recibió en la nuca le quitó el sentido. Detrás de ella, apareció una sombra que la tomo por el cuello y la cargó, mientras gritaba que persiguieran al vampiro y no se detuvieran hasta llevarlo vivo o muerto.
Sadler empezó a correr, tan rápido como lo permitían sus piernas mientras seguía escuchando la voz que gritaba una y otra vez que se detuviera. Eran tres, venían por los matorrales. Así que se escondió detrás de un árbol y acechó al primero. Le rompió el cuello y después marcó un pentagrama en su pecho con su daga de plata. El cuerpo se desvaneció entre llamas.
Espero al segundo, y lo amagó, lo aventó contra una piedra y perdió el sentido, pero el tercero lo atacó por la espalday lo derribó. Entonces Sadler volteó y lo hirió con sus colmillos en el cuello, y bebió su sangre, amarga como el ajenjo, pero tibia y que corría con una fuerza extraordinaria dentro de su boca. Lo abandonó entre la hierba y salió corriendo del bosque, a buscar un refugio contra la luz, y a pensar en que habían hecho mal...
...continuará
27/12/2009
Despertar...
El sabor de la sangre era lo último que recordaba. Los capítulos anteriores de su vida parecían un espejismo, un teatro montado en lo que restaba de su memoria. Lentamente se levanto, limpió el polvo de su camisa y con ella se quitó las manchas de sangre que le restaban en las comisuras de los labios.
La luz hería sus ojos, así que buscó resguardo, y se escondió en lo que restaba de una casa,entre las ruinas de la madera encontró la puerta del sótano, la abrió y descendió a la penumbra.
Solo pensaba en Velvet, en donde diablos la había dejado...no sabía si estaba viva, aunque deseaba que asi fuera, y la sangre, otra vez la sangre....
Dejo de pensar y se recostó, sabía que apenas estaba amaneciendo, así que tenía por lo menos 12 horas para descansar antes de salir en búsqueda de ella y de algo que le sirviera para alimentarse. Tenía que ir al lugar que les había servido como guarida a recoger lo que sobraba de la pócima para beberla y aguantar otro día más en la luz, sino, jamás lograría encontrar a Velvet, por lo menos no con vida.
El sueño lo venció al fin, pero no conseguía descansar ni despejar su mente, la angustia de encontrarse libre, pero solo, le hacía temer lo peor. Y entre sus sueños recordó...
....continuará
La luz hería sus ojos, así que buscó resguardo, y se escondió en lo que restaba de una casa,entre las ruinas de la madera encontró la puerta del sótano, la abrió y descendió a la penumbra.
Solo pensaba en Velvet, en donde diablos la había dejado...no sabía si estaba viva, aunque deseaba que asi fuera, y la sangre, otra vez la sangre....
Dejo de pensar y se recostó, sabía que apenas estaba amaneciendo, así que tenía por lo menos 12 horas para descansar antes de salir en búsqueda de ella y de algo que le sirviera para alimentarse. Tenía que ir al lugar que les había servido como guarida a recoger lo que sobraba de la pócima para beberla y aguantar otro día más en la luz, sino, jamás lograría encontrar a Velvet, por lo menos no con vida.
El sueño lo venció al fin, pero no conseguía descansar ni despejar su mente, la angustia de encontrarse libre, pero solo, le hacía temer lo peor. Y entre sus sueños recordó...
....continuará
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
